Manual de Prevención-Operativa Contenedores/III-2

De Centro de Documentación de Coordinadora

Manual de Prevención de Contenedores

Contenido

Primeros auxilios, como actuar en caso de accidente

CONSEJOS GENERALES, PRIMEROS AUXILIOS

Los casos de emergencia se presentan de forma intempestiva, por lo que requieren una capacidad de reacción inmediata para prestar con éxito los primeros auxilios. Cuando una persona se hiere o cae enferma repentinamente hay un período de tiempo crítico hasta que logra recibir asistencia médica de extrema importancia para la víctima. Lo que durante tal intervalo se haga o se deje de hacer puede significar, nada más y nada menos, que la vida o la muerte de la persona accidentada. Los primeros auxilios suponen, en definitiva, el conjunto de ayudas que pueden proporcionarse a una víctima hasta que sea posible la intervención de un médico. Por tanto, es un deber para toda persona, conocer y saber ejecutar las sencillas maniobras que deben ponerse en práctica, pronta e inteligentemente, en caso de accidente o de enfermedad súbita. En presencia de cualquier accidente o situación grave, antes de actuar se deberá reflexionar, conservando la tranquilidad. A continuación se describen las medidas que deberán adoptarse ante las diferentes situaciones críticas en donde cualquier persona se pueda ver obligada a prestar los primeros auxilios, mientras llega el médico o el enfermo ingresa en un hospital. En cualquiera de estas situaciones han de tenerse en cuenta las siguientes normas generales:

  • MANTENER LA CALMA

No hay que dejarse invadir por el pánico que suele estar presente en estas situaciones: controlar con sangre fría el temor que pudiera sentirse. Unas cuantas inspiraciones profundas ayudarán a recuperar la calma.

  • TRANQUILIZAR A LA VÍCTIMA

La persona accidentada debe ser tranquilizada. Para lograrlo puede ser suficiente apoyar una mano en su hombro o estrecharle una mano con mucha suavidad (si las lesiones que presenta el accidentado lo permiten). También es conveniente conseguir que se sienta lo más cómodo posible.

  • NO MOVER A LA VÍCTIMA

No debe moverse a una persona que ha resultado herida, que, aparentemente, haya perdido el conocimiento o que se queje de dolor en el cuello. Puede haber sufrido una lesión, como una fractura del cuello, que se agravaría con el movimiento.

  • EXAMINAR AL HERIDO

El socorrista que este atendiendo al accidentado debe realizar una exploración primaria del mismo, que consiste en identificar, mediante un reconocimiento de sus signos vitales, aquellas situaciones que supongan una amenaza inmediata para la vida del accidentado. Los signos vitales que hemos de reconocer son: la conciencia, la respiración y el pulso.

  • CONCIENCIA

El nivel de conciencia lo diferenciaremos en una serie de grados:

    • A. Alerta (responde a todos los estímulos, por lo que estará consciente.)
    • V. Verbal (responde a los estímulos verbales)
    • D. Dolor (sólo responde a los estímulos dolorosos)
    • N. No respuesta (no reacciona ante los estímulos)

Si después de pasar por estos grados la persona no responde a ningún estímulo, significa que se encuentra inconsciente.

  • RESPIRACIÓN

Para determinar la respiración del accidentado, se deben utilizar los sentidos de la vista, oído y tacto. La persona que se encarga de asistirlo tiene que acercar su mejilla cerca de la boca y nariz del accidentado. Al mismo tiempo, mirará el tórax. De esta manera podrá observar los movimientos torácicos y abdominales, escuchar la salida de aire y sentir en su mejilla el calor del aire espirado.

Respiración

Si respira, no será necesario continuar explorando los signos vitales, ya que su corazón funcionará seguro. Si no respira, observaremos ausencia de movimientos torácicos y no notaremos en nuestra mejilla el calor del aire espirado.

  • PULSO

Mediante la exploración del pulso tendremos información sobre el funcionamiento cardíaco del accidentado. En los adultos, siempre se explora en una de las arterias carótidas. Las arterias carótidas se encuentran a banda y banda de la nuez del cuello. Para localizarlas, y con ello la posible existencia de pulso, se han de utilizar los dedos índice y corazón de la mano, tal y como se indica en la siguiente figura.


Pulso

Si no se encuentra pulso significará que el accidentado ha entrado en parada cardiaca, por lo tanto se tendrá que iniciar inmediatamente la reanimación cardiopulmonar con el masaje cardíaco.

  • MANTENER AL HERIDO CALIENTE

Cuando una persona sufre un accidente, suele generarse una perdida de calor corporal como consecuencia de los propios mecanismos de autodefensa del cuerpo humano. El socorrista debe mantener la temperatura corporal del accidentado, colocándole a ser posible una manta.

  • AVISAR AL SERVICIO DE URGENCIAS

Cuando se pide auxilio, hay que procurar hablar con toda claridad. Con la mayor calma posible, dar los siguientes datos: localización exacta del enfermo o accidentado, naturaleza del problema y nombre del accidentado y quien hace la llamada. No cortar la comunicación hasta quien nos esté atendiendo tenga toda la información precisa. Es probable que también necesite el número de teléfono o alguna otra indicación para llegar hasta el lugar donde se encuentra la víctima. Es aconsejable tener los números de los servicios de urgencias. El personal del servicio de urgencias que nos atienda la llamada nos indicará cómo tenemos que colocar al accidentado en función de las lesiones que presente, nos harán preguntas sobre el estado del herido y nos dirán como actuar hasta que llegue el personal médico.

  • TRASLADO DEL ACCIDENTADO

El traslado del accidentado lo debe realizar el servicio de urgencias, se debe evitar trasladar en coche u otro tipo de vehículo a un accidentado. Esperar a la llegada de la ambulancia o medio de transporte especializado.

COMO ACTUAR EN DETERMINADAS SITUACIONES DE ACCIDENTE

OBSTRUCCIÓN DE LA VÍA AÉREA

OBSTRUCCIÓN INCOMPLETA

La presencia de un cuerpo extraño en la vía aérea hace que el intercambio del aire en los pulmones sea más o menos dificultoso, pero todavía se mantiene un mínimo paso de aire. La víctima suele mostrarse agitada y con tos enérgica y continuada. El estado de conciencia no está alterado.

Ante una obstrucción incompleta, con la víctima consciente y con tos, lo mejor es simplemente dejarla que continúe tosiendo y no hacer nada más. La persona que da el soporte no le tiene que dar golpes en la espalda, ya que esto podría hacer que el objeto penetrase más adentro de las vías respiratorias y se instaurase una obstrucción completa. Normalmente la tos provoca la expulsión del cuerpo extraño.

OBSTRUCCIÓN COMPLETA

Hablamos de obstrucción completa cuando las vías respiratorias están completamente obstruidas por un cuerpo extraño, que hace que el aire de los pulmones no pueda salir y, por lo tanto, la víctima no puede toser ni hablar. La persona realiza un gesto muy característico: se pone las manos en el cuello, está muy agitado y realiza muchos movimientos (convulsiones, contracciones torácicas, etc.).

En principio, el estado de conciencia no se ve afectado, pero si no podemos restablecer la respiración en el intervalo de pocos minutos, la víctima caerá al suelo inconsciente.

Si el socorrista se encuentra presente cuando la persona empieza a mostrar los signos de obstrucción, se tiene que iniciar una maniobra denominada maniobra de Heimlich.

LA MANIOBRA DE HEIMLICH

Se pueden dar dos situaciones:

En el caso que la víctima se encuentre consciente

  • El socorrista se debe situar detrás de la víctima, envolviéndole la cintura con los brazos.
  • Contar cuatro dedos por encima del ombligo (región epigástrica) y colocar el puño de una mano con el pulgar hacia dentro.
  • Con la otra mano, cogerse el puño de la primera mano.
  • Hacer una presión fuerte hacia adentro y hacia arriba en dirección a los pulmones.
  • Aflojar la presión sin perder el punto del epigastrio.
  • Esta maniobra se ha de repetir hasta que la víctima expulse el cuerpo extraño.


Maniobra de Heimlich.Víctima consciente

En el caso que la víctima se encuentre inconsciente

  • Estirar la víctima en el suelo boca arriba, con la cabeza ladeada y la boca abierta.
  • Ponerse de rodillas a lado y lado de los muslos de la víctima.
  • Colocar el talón de una mano dos dedos por encima del ombligo y por debajo del esternón.
  • Colocar la otra mano cogiendo la muñeca de la primera.
  • Realizar una presión enérgica hacia adentro y hacia arriba en dirección a los pulmones, en un ciclo de 6-8 veces.
  • Revisar la boca.
  • Esta maniobra, se debe repetir hasta que la víctima expulse el cuerpo extraño. Una vez expulsado el objeto, se debe vigilar la aparición de un vómito.
Maniobra de Heimlich.Víctima inconsciente

HEMORRAGIAS

Son pérdidas excesivas de sangre. Las clasificamos en dos tipos:

HEMORRAGIAS EXTERNAS

Son hemorragias externas aquellas en que la sangre sale al exterior a través de una herida. Cuando se de el caso, realizaremos las maniobras siguientes:

  • Controlar los signos vitales (pulso, conciencia y respiración).
  • Controlar e intentar parar las hemorragias, mediante compresión directa o haciendo uso de un torniquete.
Compresión directa
  • Efectuar una presión en el punto del sangrado utilizando un apósito lo más limpio posible (gasas, pañuelos...).
  • Si hace falta colocaremos otro apósito por encima, pero sin sacar el primero, ya que nos llevaríamos el coágulo que se está formando.
  • Si la hemorragia es en una extremidad, se debe efectuar la presión durante un mínimo de 10 minutos. Al mismo tiempo, se levantará el miembro afectado a una altura superior a la del corazón del accidentado, siempre y cuando no se detecten fracturas en la extremidad herida.
  • Pasado este tiempo, se aflojará la presión, pero nunca se sacará el primer apósito.
  • En el caso que la hemorragia se haya parado se procederá a tapar la herida trasladando la víctima a un hospital.
Hemorragia externa.Compresión directa

Este método no se puede utilizar en el caso que la hemorragia la produzca una fractura abierta (con el hueso saliéndose de la piel).

Torniquete

El torniquete sólo se puede aplicar en casos muy especiales, ya que tiene contraindicaciones importantes, siendo la principal, que produce una detención de toda la circulación sanguínea de la extremidad afecta. Esto comporta falta de oxigenación y, por tanto, muerte de todo el tejido. Por este motivo, sólo se utilizará:

  • En el caso que los otros métodos sean inefectivos, y pueda significar la muerte del paciente.
  • Si el socorrista está solo con un accidentado que, teniendo una gran hemorragia, sufre una parada cardiaca.
  • En el caso de situaciones vitales sobrepasadas (más accidentados que socorristas).

Para hacer efectiva la técnica del torniquete se debe proceder de la siguiente manera:

  • Aplicarlo en la base de la extremidad afectada.
  • Utilizar una cinta ancha de 7 a 10 cm.
  • Mantener una presión controlada, la necesaria para detener la hemorragia.
  • Anotar la hora exacta de la aplicación del torniquete.
  • El socorrista no lo debe aflojar nunca.

HEMORRAGIAS INTERNAS

Son las que se producen en el interior del organismo sin verterse hacia el exterior del mismo. Estas hemorragias no se pueden ver, por lo tanto, pueden pasar desapercibidas.

Podemos suponer la existencia de una hemorragia interna si la víctima ha sufrido un accidente violento y también por los signos y síntomas de shock que pueda presentar: alteración de la conciencia (no pérdida), estado ansioso, nervioso, pulso rápido y flojo, respiración rápida y superficial, palidez de mucosas, sudor frío en manos, pies, cara y pecho,..

Ante una situación de este tipo, actuaremos de la siguiente forma:

  • Controlar los signos vitales (respiración y pulso).
  • Tranquilizar a la víctima.
  • Tratar las posibles lesiones que tenga.
  • Colocar la víctima estirada con la cabeza más baja que los pies, siempre y cuando las lesiones que presente lo permitan. Se puede colocar un cojín debajo de los pies.
  • Aflojar todo aquello que comprima a la víctima para facilitarle una mejora de su circulación sanguínea.
  • Evitar la pérdida del calor corporal tapando a la víctima con una manta o algo parecido.
  • Trasladar la víctima lo más rápido posible hacia un centro hospitalario.
Hemorragia Interna

HERIDAS Y CONTUSIONES

HERIDAS

Una herida se considera la pérdida de continuidad de la piel o de las mucosas como consecuencia de un traumatismo, provocando la comunicación del interior del cuerpo con el exterior.

Desde el punto de vista práctico, la persona que da el soporte considerará el grado de gravedad de una herida por la afectación de los tejidos y el riesgo de infección que presente. Por lo tanto, las heridas podrán ser leves o graves:

  • Leve: Aquella herida que sólo afecte la capa más externa de la piel, en la cual no interviene ningún factor específico de gravedad y que se ha producido no hace más de seis horas.
  • Grave: Aquella herida en la que intervenga alguno de los factores de gravedad o que hace más de 6 horas que se ha producido.

La persona que presta atención a un accidentado solo podrá atender, curar y solucionar las leves, mientras que las graves tendrán que ser atendidas por un servicio médico.

CONTUSIONES

Una contusión es una lesión, sin pérdida de la continuidad de la piel, causada por el impacto de un objeto con el cuerpo.

Puede existir una lesión por debajo de la piel y afectar otras estructuras (venas, arterias, músculos).

Según la intensidad del impacto se dividen en:

  • Contusiones de primer grado: No hay ninguna alteración de los tejidos y la intensidad del golpe hace que se rompan capilares, provocando lo que vulgarmente se denominan `` morados ´´. Estas contusiones varían de color a lo largo del tiempo, pasando de un color morado a un color amarillento.
  • Contusiones de segundo grado: La intensidad del golpe es mayor, se rompen vasos sanguíneos más importantes y aparece lo que se denomina con el nombre de hematoma.
  • Contusiones de tercer grado: Por la acción del traumatismo existe un aplastamiento intenso de partes blandas como grasa, músculos, etc. Incluso pueden verse afectados nervios y huesos. La piel se vuelve frágil y puede romperse.

Ante una contusión, independientemente de su grado, se debe:

  • Aplicar frío localmente, sin contacto directo sobre la piel, durante 20 minutos cada hora.
  • Si es en una extremidad, la mantendremos levantada por encima del nivel del corazón.
  • No se deben apretar, pinchar ni reventar los hematomas.
  • En el caso de contusiones de tercer grado, se debe inmovilizar como si se tratase de una lesión ósea posponiendo el frío local hasta la llegada de la asistencia sanitaria profesional.

FRACTURAS

Una fractura es la pérdida de continuidad de un hueso. Fracturas existen muchos tipos, pero de una forma general, se pueden clasificar en dos clases:

  • Fracturas cerradas: Cuando el hueso se rompe, pero la piel que recubre la extremidad se encuentra intacta.
  • Fracturas abiertas: Cuando la piel que recubre la extremidad también se rompe produciéndose una herida cercana al punto de fractura.

Ante la sospecha de fractura en una extremidad, nos hemos de limitar a conseguir el traslado hacia un centro sanitario procurando, mientras tanto, calmar el dolor.

El dolor en las fracturas es producido y mantenido por la movilidad que se origina en el foco de la fractura. Al inmovilizar el miembro, el dolor desaparece. Para realizar la inmovilización se seguirán los pasos siguientes:

  • Hablar con la víctima: Nos explicará cómo se ha producido el accidente y si bien no siempre podremos determinar si se ha producido la fractura, como prevención actuaremos como si la hubiese.
  • No mover al herido del sitio donde esté, excepto que exista un riesgo para la víctima o para la misma persona que da el soporte.
  • Quitar la ropa que dificulte la visión de la posible fractura.
  • Retirar objetos como los anillos y relojes, ya que con la inflamación dificultarán la circulación sanguínea.
  • Trasladar al herido hacia un centro sanitario.

Si se trata de una fractura abierta, cubrir la herida con gasas estériles húmedas sin introducir nunca la parte del hueso que sobresalga. De lo contrario, podríamos empeorar la situación traumática.

QUEMADURAS

Una quemadura es toda lesión producida por una excesiva exposición al calor. Puede tratarse de una exposición prolongada al sol, llamas, estallidos, fricciones, por la acción de agentes físicos (líquidos y sólidos calientes, radiaciones, gases, vapores...) y químicos (ácidos y alcalinos cáusticos), o bien por el efecto térmico de la electricidad.

La característica que diferencia la quemadura de otras lesiones de la piel, es la rápida destrucción del tejido cutáneo y la pérdida importante de líquido que se puede producir.

La profundidad de las quemaduras está directamente relacionada con la temperatura del agente agresor y con la duración del contacto con la piel. Según la profundidad de la piel afectada, las quemaduras se clasifican en tres grados:

  • Quemaduras de primer grado o epidérmicas.
  • Quemaduras de segundo grado:
    • Superficiales.
    • Profundas.
    • Quemaduras de tercer grado o subdérmicas.

ACTUACIONES GENERALES ANTE QUEMADURAS

  • En primer lugar se deben adoptar medidas de autoprotección
  • Separar el agente causal del accidentado:
    • Se deben apagar las llamas por un mecanismo de sofocación, habitualmente envolviendo la zona quemada con una manta o un abrigo que no sean de material sintético. Si no disponemos de una manta, podemos sofocar el fuego haciendo revolcar por el suelo al accidentado en llamas
    • Se debe mojar la zona quemada con agua fresca y a ser posible a chorro suave. Si se sumerge la zona en un recipiente con agua, ésta se deberá cambiar periódicamente
    • Se deben retirar las ropas del lesionado, excepto aquellas que se encuentren adheridas a la piel
    • Se sacarán todos los objetos que puedan comprimir las extremidades (anillos, pulseras, relojes, etc.)
  • Evaluación del estado general del accidentado y determinación de la gravedad de las quemaduras:
    • Valoración general del accidentado, comprobando la permeabilidad de la vía aérea, el estado respiratorio, circulatorio y neurológico.
  • Evitar la contaminación bacteriana y la infección:
    • Todas las quemaduras suponen una pérdida más o menos grande de la integridad de la piel y, por lo tanto, comportan un riesgo de infección. Este riesgo se incrementa por la manipulación de estas heridas si no se toman las medidas de asepsia adecuadas. Es decir, se debe evitar el contacto directo de las quemaduras con las manos o con otras superficies contaminadas.
  • Traslado del lesionado hacia un centro médico
  • Recogida de información en el lugar del accidente: Tiempo de duración del incendio, espacios cerrados, estallidos, derrumbamientos, enfermedades previas de los lesionados...

SEÑALES DE EMERGENCIA

Ante cualquiera de los siguientes signos de alarma es necesario consultar de inmediato al médico o acudir a un servicio de urgencias:

  • Dolor repentino en cualquier zona del cuerpo. El dolor en el tórax o la sensación de opresión en la parte superior del abdomen, por ejemplo, pueden ser síntomas de un ataque cardíaco.
  • Mareos, cefaleas o alteraciones repentinas de la visión.
  • Sensación de debilidad o desfallecimiento.
  • Dificultad para respirar o respiración entrecortada.
  • Vómitos o diarreas persistentes.
  • Hemorragia abundante, tanto dolorosa como indolora.

Anterior capítulo: Principios Básicos de Seguridad contra incendios

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